"Orientación por competencias": una nueva forma de orientar

La orientación tradicional está siendo sustituida, poco a poco por nuevos modelos de enfocar el proceso de orientación y, entre estos nuevos modelos, uno de los más destacados es el llamado "Orientación por competencias".

Sin embargo, antes de hablar de la "Orientación por competencias" conviene aclarar algunos conceptos, como el de "competencias" propiamente dicho.


¿Que son las competencias?

Una definición es la que dice que las competencias son un "conjunto integrado de conocimientos, aptitudes (habilidades, destrezas), actitudes (motivación) y valores, que facilitan el desarrollo efectivo y eficiente de una tarea o actividad (individual-grupal)". (Rodríguez, A.; Cortés A.; Cano, J. 2018).

Así, según esta definición, las competencias se componen de:

Competencias



Es importante este último aspecto, los valores, porque en las definiciones tradicionales de "competencia" se solía omitir o pasar por alto, pero dado que los valores o creencias de una persona influyen mucho en su comportamiento y en las decisiones que toma, es necesario tenerlos en cuenta.


Tanto si somos una persona que va a recibir orientación como si somos el orientador, hay que ser consciente de cuáles son nuestros valores y saber en qué medida nos pueden influir para bien (ética personal o profesional) o para mal (prejuicios)

¿Qué es la "Orientación por competencias"?

La "Orientación por competencias" es una orientación centrada en la persona en su totalidad, no solo en un aspecto concreto como el profesional o el educativo. Es una orientación centrada en sus conocimientos, aptitudes, actitudes y valores.

Así, a la hora de trabajar los objetivos de la "Orientación por competencias" habrá que tener en cuenta dos aspectos:
  • El círculo de influencia de la persona: aquellos aspectos que dependen de la persona y que, por tanto, puede modificar y cambiar.
  • El círculo de preocupación de la persona: aquellos aspectos en los que la persona no pude influir directamente pero que le preocupan y le consumen y, por tanto le suponen un freno o un obstáculo a la hora de actuar.


Preocupación
Cuando la persona acude a un servicio de orientación, tiene y plantea unos objetivos pero esos objetivos... ¿están dentro de su "círculo de influencia" o de su "círculo de preocupación"? Es importante saber delimitar y que la persona entienda a qué círculo pertenecen los aspectos que le preocupan. La orientación tradicional se limitaba a trabajar en el primer círculo pero la "Orientación por competencias" debe tener en cuenta también el "círculo de preocupación" si quiere conseguir un cambio real en la persona.



¿Cómo trabajar la "Orientación por competencias"?

Como hemos dicho, la "Orientación por competencias" pretende trabajar con la persona en su totalidad, por tanto es necesario que trabaje todos estos aspectos:
  • Trabajar el contexto de la persona, su ambiente: es muy importante recoger la mayor cantidad posible de información para analizar bien la situación de partida de la persona y poder establecer cuáles son sus limitaciones y sus fortalezas. Para ello el/la orientador/a deberá hacer uso de su capacidad de empatía, de simpatía y de escucha activa.
  • Trabajar el comportamiento de la persona, esto es, qué acciones debe planificar y realizar. Es muy importante lograr el compromiso de la persona con el proceso de orientación y su procesos de cambio y hacer que en todo momento sea ella la responsable de su toma de decisiones. para ello el/la orientador/a deber poner en acción sus competencias de  comunicación e inteligencia emocional y saber desarrollar la seguridad de la persona.
  • Trabajar el clima en las sesiones de orientación: hacer que la persona se sienta acompañada y apoyada en todo momento. Para ello es fundamental que la persona orientada reciba un "feed-back" por parte del profesional orientador y que éste demuestre asertividad (positividad y empatía) y que además tome siempre en consideración lo que la persona siente y dice porque es "su verdad". 
  • Elaborar un plan de acción. La orientación siempre deber traducirse en acciones concretas y, cuando estas no se producen, ver qué ha ocurrido para que no se hayan producido y establecer nuevas acciones a realizar. Las competencias fundamentales a desarrollar durante esta fase son las de toma de decisiones y resolución de problemas.
  • Compartir. Que el/la orientador/a comparta su información y sus apreciaciones acerca del proceso y que la persona, a su vez, comparta sus dudas, sus miedos, sus fracasos y sus logros es fundamental para reforzar y mejorar los resultados del proceso de orientación. La competencia más importante que debe entrar en acción durante  esta fase es la de Análisis y gestión del cambio.

 

En conclusión:

Como vemos, las competencias son un aspecto cada vez más a tener en cuenta en la vida personal y en la profesional como lo demuestra la existencia del llamado "Curriculum por competencias" tal y como vimos en este mismo blog hace poco. Por ello el trabajar por competencias es algo que tampoco debe dejarse de lado en el proceso de la orientación. Sólo considerando a la persona en su totalidad, no solo los aspectos profesionales y educativos sino también los personales, sus circunstancias y sus valores, podremos conseguir un cambio real y eficiente en su forma de actuar y en los resultados que obtenga.

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