¡Hazte visible!

El hecho de perder el empleo puede resultar desolador, incluso aunque los recursos económicos estén asegurados, ya que el trabajo no es simplemente un medio que nos permita vivir, sino que también representa un aspecto altamente importante en el bienestar psicofísico.

A través del empleo encontramos un lugar en la sociedad, nos sentimos útiles, nos proporciona un status social, y de alguna manera nos hace realizarnos como persona.

Hay que tener en cuenta que el impacto de no tener trabajo es diferente entre las personas jóvenes o mayores, además existen otros factores que pueden influir como la salud, el estilo de vida, el apoyo social…

Uno de estos impactos psicológicos es el llamado “síndrome de la invisibilidad”.


La persona desempleada puede sentirse invisible, que no está integrada en un mercado de trabajo que sigue funcionando a su alrededor, pero del que no forma parte. También suele tener la autoestima baja, además de un sentimiento profundo de soledad.






Esta sensación de invisibilidad influye negativamente en el proceso de búsqueda de empleo por lo que es necesario actuar para que la persona se sienta segura y convencida de poder lograr su objetivo profesional. Para combatirlo es indispensable realizar un trabajo personal con el objeto de identificar las capacidades y cualidades que lo definen. 


Este sentimiento se incrementa considerablemente cuando la persona no es capaz de pedir ayuda tanto a profesionales como a su entorno social. 

Este apoyo puede venir a través de amigos y amigas, antiguos compañeros y compañeras de trabajo...y de profesionales que le pueden guiar y acompañar durante este proceso.


Amigos


Si eres familiar, o tienes amistad con alguna persona que se encuentra en esta situación de desempleo es muy importante que le escuches de forma activa, y que consigas empatizar con aquello que te está contando. Evita sobre todo frases negativas del mercado laboral, de la cantidad de desempleo que existe… Puedes tratar el tema con naturalidad y normalidad, y facilitar la confianza suficiente para que sea capaz de exteriorizar sus emociones cuando lo necesite.

Si eres empresa o responsable de un departamento de Recursos Humanos, te detallamos algunas pautas sencillas que hacen que la persona se pueda sentir un poco mejor, como la de evitar hablar de la edad nada más comenzar la entrevista de trabajo y valorar los conocimientos y la profesionalidad desde el primer momento, además de comunicar a las personas interesadas el resultado del proceso de selección, y cerrar los procesos publicados en internet…


Te recordamos que a través de INAEM Orienta, dispones de un equipo tutorial que te puede ayudar, acompañar y asesorar durante este proceso. ¡Te esperamos!




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